¿Y por qué Mafalda?

¿Y por qué abrir en 2012 un blog inspirándose en un personaje de 1964? Porque, ahí donde la veis, Mafalda no se hace vieja.

“Hola”

“Hola yo también”

A día de hoy Mafalda tiene 48 años, aunque habla por boca de una niña de seis , y sus ideas y preocupaciones son de una actualidad que asusta. Nos habla de guerras, de políticos con intenciones no muy claras (o demasiado claras, desgraciadamente), de capitalismo salvaje, de televisión idiotizante, de crisis de valores, de llegar a fin de mes. Y de los Beatles, ¡por supuesto!

Leyéndola, da por pensar ¿tan poquito hemos avanzado en todo este tiempo? Yo sólo encuentro una diferencia evidente entre aquella época y la nuestra: la liberación de la mujer en aquel entonces sólo empezaba a apuntarse. La mamá de Mafalda es un ama de casa típica sin muchas más opciones; Mafalda quiere ser traductora de la ONU (y estoy segura de que lo ha conseguido. Y también de que habla mucho más que el propio traducido). A día de hoy somos mayoría en las Universidades y somos independientes económicamente. Aunque entre la gente joven todavía queda alguna descolgada con clara vocación de mujer florero, son una minoría.

Momentazos de Susanita…

Con Mafaldeandoando espero poder trasladar las tiras de Quino al presente para comentar noticias de la actualidad, que, como veis, no son tan distintas de las de antes. Sólo cambian los protagonistas de las mismas. Supongo que valoraréis el tremendo trabajo de hemeroteca que estoy llevando a cabo…(Google, cough cough)

¡Hasta el próximo día de inspiración!

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Este blog nace con el ánimo de…de…de no quedarme sin amigos.

Antes de esta crisis, yo era una persona normal. Me interesaban la política y la economía, pero lo justo. Lo justo que le interesa a alguien a quien le gusta ser consciente de qué es lo que ocurre a su alrededor, de por qué pasan las cosas que pasan, de cómo afectan las decisiones de los de arriba a su vida diaria o a la de los demás.

Y entonces llegó LA CRISIS. Esta crisis que ha hecho que toooooodos los días desayunemos con alguna noticia apocalíptica, ¡empezando el día con alegría!

“¡Hola coleguis! Este mes la cifra del paro ha aumentado en 29453 personas. ¡¡A topeeeee!!”

La crisis que ha convertido a cada uno de nosotros en un experto economista, hablando en los bares de la prima de riesgo…

“¿La prima de quiéeeeeen?” (Tú mismo en 2006, en tu feliz ignorancia)

…que hace que parezca que conocemos a Merkel, Sarkozy y Obama de toda la vida, como si fueran nuestros vecinos de enfrente.

 Antes las vecinas estaban para pedirles sal. Ahora te impone recortes. (Por tu bien, para que dejes de pedirle sal y tengas la tuya propia)

Yo antes de la crisis no era Mafalda, era Felipe. Me ahogaba en un vaso de agua con mis pequeños problemas, me angustiaba por mi propia angustia. Ahora, de repente, me sigo angustiando, pero por problemas de verdad, y no sólo míos, sino generales. Me he ido Mafaldizando progresivamente. (Los pelos de desequilibrada que se me quedan si no uso secador debieron darme una pista) Estoy indignada, cabreada y frustrada. Frustrada por la sensación de impotencia, de que todo está mal y no podemos hacer nada por mejorarlo, por arreglar una situación que otros han provocado CONSCIENTEMENTE y por su propio beneficio. ¿Me apunto a una ONG? ¿Me afilio a un partido? No creo que suponga ningún cambio. Lo único que puedo hacer de momento es escribir, desahogarme e intentar contribuir a que, el que todavía no ha despertado, lo haga.

(Si no has tenido uno de éstos, no has tenido infancia. El sonido de unas uñas arañando una pizarra es más agradable para levantarse por las mañanas, pero es lo que tienen las modas)

Y por eso empiezo este blog. Porque estoy continuamente dando la chapa en las redes sociales, y creo que mis pobres contactos no tienen la culpa de este enfado con el mundo que tengo…así que el que quiera visitar Mafaldeandoando y leer y comentar (¡comentad, malditos!) la noticia que ese día en particular me haya vuelto especialmente loca, bienvenido sea. Y el que no, pues se lo pierde y me sigue dirigiendo la palabra 🙂